Camino perdido y sin saber a dónde ir.
Avanzo, me detengo, vuelvo a avanzar. Silencios, solo el silencio y yo. La
esperanza de escuchar algo se desvanece cada vez más. Me acostumbro a estar
entre silencios. Me dejo envolver, atrapar. Me dejo consumir por el silencio. Permitirme sentirlo. Es parar sólo para disfrutarlo. Disfrutar de la tranquilidad, de la suave brisa chocando contra mi rostro. Es sentir como el mismo silencio te eleva poco a poco (y dejar que lo haga). Es noquear al ruido, al movimiento que parece nunca acabar, pero parece, sólo parece porque existen los silencios, las pausas. Es olvidar todo por un rato, es lanzarse al vacío sólo por el placer de hacerlo, sólo porque quiero parar, quiero el silencio.
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