Hola, son mis brotes y yo. Primero son mis
palabras, después quién soy.
Me gusta a veces ocupar el puesto de
artesano porque le doy forma a mis ideas. Son brotes que sólo buscan florecer. ¡Debe ser por culpa de la primavera! Unas palabras por acá, otras
palabras por allá. Es un caos total. Por eso me hago llamar artesano. Voy y
vuelvo. Retoco y cambio. Tacho y vuelvo a escribir. Lo lindo es que todo
comienza apenas siendo un brote, un golpecito en la ventana, un algo que desea
salir, escapar…
Estamos en primavera y de a poco los
grises se van tapando con manchones más verdosos y anaranjados. Son mis palabras que encuentran la libertad y se sienten preparadas para enfrentar a la luz letra a letra. Luchan contra sí mismas en un vaivén de puntos y comas.
Realmente andan alborotadas en esta época, bah, siempre están así, simplemente es que no las entiendo. Hay veces que no me dejan dormir, me obligan a buscar papel y escribir con la terrible amenaza de desvanecerse en la infinitud del olvido. Es difícil estar en mi posición, son muy caprichosas. Casi como que me siento su papá y ellas son mis niñas traviesas. Insoportables es la palabra correcta, pero me hacen tan feliz cuando juegan juntas y se llevan bien, es como si el ser padre fuese lo mejor del mundo (sin lugar a dudas se siente así).
Me gusta tener que cuidarlas y que nuestra relación sea de ida y vuelta, se simplifican mucho las cosas así, pero ojo, no es nada fácil, hay que saber sobrellevarlo. Hay peleas de vez en cuando, roces, discusiones; pero siempre salen esas cargadas y risas por ahí. No son tan insoportables después de todo. Molestan un poco, pero las adoro, son una parte muy importante de mí. Reflejan quién soy, cómo soy, qué cosas me gustan. Son mi todo a decir verdad, nunca lo había visto de esta manera. Sin ellas soy sólo un cuerpo vacío.
Me agarró un poquito de miedo, pero sólo un poco porque algo me dice que nunca se van a apartar de mí. Estoy cien por ciento seguro que soy tan importante para ellas como ellas lo son para mí. Son mis brotes, mis letras, ¡son mis hijas! Creo que me estoy volviendo un poco loco. Dejémoslo ahí mejor, porque de algo sí creo estar seguro, y es que la felicidad nace de ver a mis brotes crecer, de ver a mis hijas crecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario