13.2.16

Carmesí

     Corazones revoloteando por el aire. Pensándose. Sintiéndose. Creyéndose invisibles, imperceptibles ante la mirada que lentamente se iba impregnando en la mía. Me escabullo, me dejo perder, me voy. Solo y acompañado a la vez. Con gente a mi lado y al costado.

     Chocamos. El tiempo se ralentizó. Cuatro ruedas giraron alguna vez al compás de un motorcito de juguete. Mi mano y la tuya, entrelazadas, pintando con los dedos algo mágico al azar.

—Cruzate —le dije—. Cruzate conmigo.

     "Rum rum", hasta que las ruedas danzaran otra vez.

—Perdete conmigo.

     Nuestras manos iban y venían, subían y bajaban, rozaban y entrelazaban.

—A mí me gusta el de rojo —me dijo.

     (Algunos cabellos caían sobre su rostro).

—Caminemos juntos.

     Tomó mi mano y me miró. Dejó que el silencio adornara el momento. Palabras mudas sobre un lienzo color morado.

—Soñemos juntos.

     Y el motor seguía ronroneando.

—Te quiero —le dije.

      Ahí fue cuando el auto despegó. El rojo se había ido. Y yo ahí, paralizado, en blanco. Pensando. Sintiendo. Mirándola partir con su vestido carmesí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario